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28/02/2020

Se llama Loredana Neves, tiene un fino acento venezolano y desde mayo de 2019 es la community manager del Colegio de Alicante. En tiempo récord ha llamado la atención de muchos. Sus cifras en ésos nueve meses le avalan: los seguidores del Facebook oficial se han casi duplicado, los de Twitter han crecido un 27% y ha creado un estilo propio con sus ilustraciones y fotos en la cuenta que promovió en Instagram y dinamizado con sus vídeos y algunas entrevistas la de Youtube. Con tal carta de presentación, no fue extraño comprobar el pasado 13 de febrero el excelente aspecto del salón de actos, casi lleno, sin los socorridos parabanes para reducir el espacio y ganar en intimidad. Icoval la invitó para que aportara claves en la gestión de las redes de las clínicas, no para ganar adeptos, sino para mejorar las cifras y la reputación de un centro.


Su primera reflexión fue, precisamente, en ésa dirección. “Las redes son un apoyo para nuestro negocio, no tanto para vender más -que puede incidir- sino para crear conciencia, autoridad y una comunidad”, comenzó explicando. Acto seguido, matizó los conceptos: “No es lo mismo tener un seguidor, un fan, que un cliente:, como tampoco lo es generar audiencias, intensificar la interacción y mejorar las ventas. Nuestra acción en redes debe generar valor y diferenciarnos de la competenciaq”. De ahí, que se mostrara tan en contra de dedicar recursos a comprar seguidores porque -dijo enfática- “no es cuestión de cantidad sino de calidad”.
Y para identificar ese concepto difuso que es la ‘calidad’, recomendó a cada clínica que hiciera una reflexión sobre el perfil de su cliente potencial y de su cliente ideal. Un ejercicio que, además, debiera incluso plasmarse en una ficha personificando sus caracteres: edad, clase social, nacionalidad, estado civil, lengua, intereses, miedos... Porque “tales datos contribuirán a definir tu estrategia, tu estilo”, aclaró.

Implicación
La fidelidad a los perfiles sociales de las clínicas se gana buscando la “implicación” del seguidor y éso supone “crear relaciones sólidas con contenidos cuidados, que puedan ser compartidos o que incluso inciten a la recomendación a terceros”, aclaró la experta en marketing digital. Conseguir tal cosa puede contribuir de manera importante a promover “nuestra marca”, disminuir el boca a boca negativo, fidelizar y evitar fugas de los clientes que ya se tienen y a controlar las posibles crisis de reputación.

Crear una necesidad
Un recurso socorrido, por habitual para intensificar la participación, según detalló Neves, se basa en la generación de una necesidad. “Hay que exhibir, de manera objetiva, un posible problema -por ejemplo la conveniencia de una revisión-; aportar acto seguido una información de valor, un contenido que el cliente pueda aplicar, que sea útil, que conecte personalmente con él y que le invite incluso a compartir con otros usuarios en parecidas circunstancias”, explicó.

Mostrarse
La profesionalidad y el buen hacer se presupone pero la familiaridad del veterinario, la cercanía, hay que generarla. De ahí, que la community abogara porque el clínico se exhiba, se muestre en su lugar de trabajo, con fotos ejerciendo con animales
La última parte de su charla la dedicó a dar consejos sobre elementos propios de cada red.


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