Parece que se rasca

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Parece que se rasca
Parece que se rasca

Nuestras mascotas, por lo tanto, además de estar expuestas a las molestias y al desazón que provocan los parásitos externos, pueden padecer enfermedades transmitidas por estos e incluso actuar como vehículos de enfermedades zoonóticas (transmisibles al hombre). Además, en algunos animales pueden provocar problemas alérgicos, como la dermatitis alérgica por picadura de pulgas.

Visualizar los parásitos

Estas pequeñas saltarinas no siempre se pueden ver. La localización más habitual es en axilas, ingles, base de la cola y detrás de las orejas. Las pulgas adultas tienen un cuerpo duro compri­mido lateralmente y sin alas. Su tamaño oscila de los 0,5 a los 8 mm y son de color pardusco.

Pueden ser difíciles de ver en los animales con la capa de pelo o piel parda u oscura.

La prueba del peine

La mayor parte de la sangre ingerida por la pulga se evacua de inmediato; estas deposiciones son diminutos cilindros de color rojo pardusco (del tamaño de los posos de café). Los huevos son de forma ovalada de color blancuzco y un tamaño aproxi­mado de 0,5 × 0,3 mm.

El cepillado del pelo del perro permite recoger células de descamación, huevos, deposiciones y ejemplares adultos del parásito.

Esta prueba se realiza pasando un peine a contrapelo (son ideales las liendreras utilizadas contra los piojos de los niños) y colocando debajo un papel blanco sobre el que observar el material. Si al humedecerlo aparece una mancha rojiza se pone de manifiesto la presencia de hemoglobina alrededor de la partícula de excremento y por tanto de los parásitos.

Ante la duda, al veterinario

El hecho de que el gato o el perro no salgan de casa no les previene de una infestación de pulgas. Los propietarios y otros visitantes pueden actuar de vectores e introducir los parásitos, puesto que al pasear por la calle, parques y jardines las pulgas saltan sobre la ropa en busca de un hospedador.

Si la mascota presenta signos de estar parasitada o tienes dudas acude a tu veterinario quien confirmará si está o no parasitada y te indicará el plan de actuación más adecuado.

No está solo en juego el bienestar del animal, sino el tuyo y el del resto de habitantes de la casa.

Irritación local

Las picaduras de pulgas suelen concentrarse sobre la grupa y tras la nuca del animal, dado que son las regiones de más difícil rasca­do, y también en el vientre y caras internas de los muslos. Los habones en el lugar de la picadura pueden no ser muy evidentes si el animal no es muy sensible.

Alopecia

La alergia a la picadura de pulga provoca dermatitis con caída de pelo. En ocasiones los gatos se esconden para rascarse y el único signo sospechoso de parasitación puede ser la falta de pelo. Pueden llegar a aparecer lesio­nes costrosas. Principalmente afecta a la zona dorsal (área lumbosacra, desde el lomo a la base de la cola), ventral (cara interna de los muslos y abdomen) y base de las orejas y cuello. La edad media de la aparición de esta dermatitis es de los 2 a los 5 años.

Comportamiento

En ocasiones perros y gatos muestran nerviosismo y rascado producido por el prurito y lamido excesivo. Los animales están inquietos y algunos pueden llegar a autolesionarse.

Tratar y prevenir

El tratamiento y la prevención de las pulgas implican una lucha global contra todas las fases de la pulga. Para ello intentaremos eliminar las pulgas presentes sobre el animal, las fases en desarrollo presentes en el ambiente que le rodea y en otros animales o personas con las que conviva. Es decir, que debe abarcar el hábitat, los congéneres y el animal parasitado, siendo el aspecto más importante de los tres el hábitat.

Para la prevención de las pulgas disponemos de moléculas en formulación spot-on (pipetas de aplicación sobre la epidermis), sprays y baños. El veterinario recomendará la forma más adecuada para tu mascota.