¿A qué jugamos?

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¿A qué jugamos?
¿A qué jugamos?

Mientras están con su madre, los cachorros aprenden unas reglas básicas de comportamiento que les permitirán ser adultos correctamente socializados. Un claro ejemplo lo encontramos en el mordisco. Los hermanos de la camada se pelean y se muerden pero cuando se hacen demasiado daño gritan, de modo que el agresor entiende que debe ejercer menos fuerza. Esto le permitirá controlar la intensidad del mordisco cuando, al llegar a adulto, juegue con su propietario o con otros de sus congéneres.

Las funciones del juego son numerosas:
• Ejercita los músculos.
• Mejora la coordinación y el equilibrio.
• Estrecha los vínculos entre propietario y mascota.
• Estimula el desarrollo intelectual.
• Enseña a interactuar de forma correcta con los congéneres y con otras especies.
• Evita el aburrimiento.
• Ayuda a controlar el peso.


Otra función básica del juego es descubrir el entorno, de modo que los animales se familiaricen con objetos poco habituales y al crecer no reaccionen de forma negativa frente a los nuevos estímulos. Peluches, pelotas, cuerdas u objetos para perseguir con o sin sonido, además de entretenerles les preparan para lo que se puedan encontrar cuando maduren.
 

El juguete adecuado
La zapatilla, el calcetín o la alfombra no son juguetes apropiados para los animales; lo que una vez hace gracia puede convertirse en un comportamiento repetitivo que canse y que el propietario resuelva con el abandono. Los animales deben aprender desde el principio a diferenciar entre sus juguetes (aquellos objetos que pueden morder, arrastrar o arañar) y el resto de elementos de la casa que no se pueden tocar. En el mercado existen juguetes de formas y texturas completamente diferentes que harán las delicias de las mascotas.
Algunos juguetes están pensados para que el animal se entretenga mientras esté solo. Sin embargo, los juegos que comparta con el propietario siempre serán los más enriquecedores para ambos.


Juguetes para gatos
Los juguetes que más atraen a los felinos son los que hacen ruido, los que cuelgan de una cuerda o los que se desplazan. A veces algo tan simple como la luz de una linterna que simule el movimiento de una presa, o pompas de jabón, pueden proporciona r mucho entretenimiento al ani¬mal. Del mismo modo las cajas de cartón con agujeros para esconder cosas servirán al gato para desarrollar su instinto de búsqueda. Botellas de plástico rellenas de garbanzos, bolas de papel anudadas por cuerdas, cilindros de cartón, etc., pueden servir para enriquecer el entorno del animal.


Una mano no es un ratón
Un gato que agarra y muerde una mano en realidad está poniendo en práctica un comportamiento de caza que le es innato: el de abalanzarse sobre los pequeños objetos que se mueven, ya sean pájaros, ratones o los dedos de una persona. Por eso conviene que le proporciones juguetes que se muevan: falsos ratones de peluche o bolas que pueda morder serán objetos perfectos. Nunca debes ofrecerle tu mano.


Cómo pasar un rato agradable
• Siempre has de ser tú el que inicie las sesiones de juego y el que las termine para que el animal aprenda quién es el líder.
• No se deben utilizar juguetes con partes pequeñas o que se desprendan con facilidad, ya que se las podría tragar: cintas, gomas, cascabeles, etc.
• Los palos o piedras que se encuentran en los paseos diarios tampoco son buenos juguetes, ya que además de desgastar los dientes del perro, se los podrían tragar con el consiguiente perjuicio para el animal.
• Es recomendable evitar los periodos largos de juego y repartirlos a lo largo del día.
• Para que la mascota no pierda interés en el juguete conviene renovarlo con cierta frecuencia.
• Hay que revisarlos cada cierto tiempo y desechar los que empiecen a romperse o desgastarse.
• No todos los animales juegan con la misma intensidad ni durante el mismo tiempo, por lo que conviene respetar sus tiempos.