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Palomas urbanas

La paloma es un ave muy adaptable al medio urbano, en el que se ha integrado perfectamente, al amparo de la ausencia de depredadores naturales. A pesar de su gran sentido de la orientación, son aves sedentarias y residentes. Sus desplazamientos obedecen a la necesidad de alimento, descanso y anidación, siendo muy rutinarias en el espacio y en el tiempo, disponiendo además de una sorprendente capacidad para memorizar lugares, personas y horarios, para satisfacer el hambre.

Su potencial reproductor no es nada despreciable. Hay que tener presente que las palomas crían durante todo el año, y que sacan adelante un par de pichones en dos meses. Pueden realizar unas 5 nidadas anuales, aunque no todas llegan a término.

Teóricamente su número puede duplicarse cada año. Pero la realidad es que llega un momento en que la población se estabiliza, y que si bien mantiene constante el número de individuos, se afecta considerablemente su nivel sanitario. Por ello, aunque bien cuidadas pueden llegar hasta los 17 años, se estima que el desgaste al que están sometidas las palomas urbanas, hace que vivan de media sólo unos 5.

Su número está determinado por la cantidad de alimento disponible, y por la existencia de edificaciones que faciliten su anidamiento y descanso. Estas premisas son básicas en el desarrollo de sus poblaciones, que cumplen una función social de entretenimiento con su presencia, siempre que se encuentren en un número tolerable y no causen perjuicios.

Lo cierto es que la explosión demográfica de las palomas urbanas en los últimos años, se ha convertido en un verdadero problema en los puntos de las ciudades donde su densidad es muy alta. Todo esto ha obligado a que los Ayuntamientos se vean en la necesidad de poner en marcha planes de control de estas aves. Aunque son más vulnerables al control de su hábitat que a la manipulación directa de su número, es frecuente que se tenga que recurrir a su captura para normalizar la situación.

Esta densidad de población, junto a sus hábitos e interacciones con las personas, han convertido a la paloma en un animal polémico, siendo contradictorias las opiniones que sobre ella emiten los ciudadanos, y que van desde una extrema simpatía por lo que simboliza y su mansedumbre, a una aversión exagerada.

En muchas de nuestras ciudades, hay un excesivo incremento de la población de palomas urbanas. Esta biomasa, concentrada en un espacio reducido, causa una serie de variados problemas:

En primer lugar la exposición continuada a sus excrementos, produce daños en edificios, monumentos, y zonas verdes, ya que contienen sustancias con acción corrosiva.

Además el acceso de estas aves a determinadas zonas, como balcones, buhardillas, o casas abandonadas, son motivo frecuente de denuncias por parte de particulares, fundamentalmente derivadas del acumulo de suciedad y por ruidos.

Por otra parte, el excesivo número de palomas implica el incremento de problemas de salud para ellas mismas, por la mayor facilidad de contagio. Sumado a una escasa e inadecuada alimentación, y al desgaste físico que supone la cría continua e incontrolada, todo ello bajo las inclemencias meteorológicas, lleva a que tengan una esperanza de vida, mucho menor de lo esperado.

En estos casos, también suelen estar altamente parasitadas, si bien la mayoría de los parásitos externos que presentan, sólo afectan a las personas de forma accidental. Igualmente, el riesgo de transmisión de enfermedades a la especie humana es bajo, ya que la actividad de las palomas, solamente tiene una interacción marginal con el hombre.

Pese a ello hay que tener en cuenta dos cosas: una, que entre las enfermedades más relevantes que las palomas pueden transmitir al hombre, se encuentran por ejemplo la salmonelosis, la toxoplasmosis, y la psitacosis. Y otra, que la población infantil, debido a sus prácticas de juego y a la mayor utilización de espacios públicos al aire libre, es más susceptible de contactar con estos animales y sus excrementos.

Los planes de control para estas aves, han de ser integrales y continuados para tener éxito. Su objetivo final, debe ser mantener núcleos poblacionales exclusivamente en zonas determinadas, creando la infraestructura necesaria para ello. En cuanto a evitar molestias en zonas concretas, y el problema de los excrementos, la mejor opción es el uso de sistemas físicos de exclusión.

Puede ser necesario recurrir a la utilización de diversos métodos para su captura, e incluso limitar el alimento que la gente facilita a estas aves, algo difícil de comprender para las personas, que con toda su buena voluntad lo hacen, pero en lo que radica el origen de la superpoblación de palomas.

 

Sabias que...

Se estima que al año se consumen aproximadamente unas 14.000 toneladas de caracoles en España.

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